Junio 2026
Jueves, 11 de junio

Deseo que todos los niños tengan vacaciones

A mí me gusta mucho cuando llegan las vacaciones, porque descanso, hago cosas diferentes y paso más tiempo con mi familia. Pero a veces pienso que no todos los niños pueden irse de vacaciones. Y eso me da pena. Me gustaría que todos pudieran ir a la playa, al pueblo, a la montaña o a cualquier sitio donde pasarlo bien. Salir, jugar, reírse, descubrir cosas nuevas y estar tranquilos unos días.

Mirada pedagógica:

Este deseo refleja cómo la infancia también es capaz de mirar más allá de su propia experiencia y pensar en el bienestar de otros niños y niñas. Para ellos, las vacaciones suelen representar descanso, juego, tiempo compartido con la familia y la posibilidad de vivir momentos especiales. Por eso, cuando un niño expresa que le gustaría que todos pudieran irse de vacaciones, está mostrando empatía y sensibilidad ante las diferencias que existen entre unas realidades y otras. “Desear vacaciones para todos también es desear descanso, alegría y cuidado para los demás.” Escuchar y dar valor a estos deseos permite acompañar una educación más humana, en la que la infancia aprende a reconocer necesidades ajenas y a conectar con los derechos y oportunidades de los demás.

Mayo 2026
Jueves, 21 de mayo

Hoy me caí y no pude llorar

Hoy me caí. Me hice daño y me asusté un poco, yo quería llorar. Pero papá me dijo que no llorase, que no era para tanto. Entonces intenté aguantarme. No sé si era mucho o poco, pero a mí sí me dolía. Y también me dieron ganas de que me abrazara y me dijera que estaba bien. Al final casi no lloré, pero por dentro me quedé rara.

Mirada pedagógica:

Cuando un niño se cae, se hace daño o se asusta, no solo necesita atención física: también necesita que su emoción sea reconocida. Para un niño, lo importante no es si desde la mirada adulta la caída parece pequeña, sino cómo lo vive él. Validar su emoción no significa agrandar lo ocurrido, sino acompañarlo para que pueda entender lo que siente y recuperarse. “A veces, más que dejar de llorar, un niño necesita saber que tiene permiso para sentirse mal.”  Cuando un adulto acoge ese malestar con calma, ayuda al niño a sentirse protegido y comprendido en su experiencia. Esto favorece la regulación emocional, la confianza y la capacidad de expresar lo que le pasa sin miedo a que se minimice.

Martes, 5 de mayo

Hoy me dejaron elegir

Hoy en el recreo mis amigos me preguntaron a qué quería jugar. Yo casi nunca lo digo el primero, porque normalmente ya lo dicen otros. Pero hoy me miraron y me preguntaron a mí. Yo dije un juego y al final jugamos a ese. Me puse muy contento, sentí que mi idea también valía. Como si estuviera más dentro del grupo.

Hoy me dejaron elegir y me encantó.

Mirada pedagógica:

Que un niño o una niña se sienta tenido en cuenta por su grupo de iguales es muy importante para su bienestar emocional. Poder decir lo que quiere, ver que los demás le escuchan y comprobar que su propuesta cuenta, refuerza su autoestima, su seguridad y su sentimiento de pertenencia. “Cuando un niño siente que su opinión cuenta, también siente que él cuenta.”. En momentos cotidianos como el recreo, estas pequeñas experiencias tienen mucho valor, porque ayudan a que la infancia se sienta vista, reconocida y parte activa del grupo. No solo están jugando: también están construyendo su lugar entre los demás.

Abril 2026
Jueves, 23 de abril

Hoy mi padre me pidió perdón

El otro día mientras le contaba una cosa del cole me ignoró totalmente y me dolió un poco, me puse triste. Hoy ha venido y me ha dicho que lo sentía. Y eso me gustó mucho porque sentí que le importaba de verdad y que también se puede arreglar lo que duele.

Mirada pedagógica:

Cuando una persona adulta pide perdón a un niño o a una niña, le transmite que sus emociones importan y que el vínculo puede repararse. Reconocer que una acción le ha dolido ayuda a validar su experiencia, refuerza su seguridad afectiva y le ofrece un modelo positivo de responsabilidad emocional. “Pedir perdón también es una manera de decir: me importas.” Para la infancia, estos gestos son muy importantes porque favorecen la seguridad afectiva, la autoestima y la confianza para expresar lo que les pasa. No necesitan adultos perfectos, sino adultos capaces de mirar, escuchar, reconocer y reparar.

Martes, 7 de abril

Deseo que mis padres estén siempre juntos

Hoy he escuchado otra vez a mis padres discutir. Yo estaba en mi cuarto, pero se oía todo. Cuando gritan, me pongo nervioso y me duele un poco la tripa. A veces pienso que igual es culpa mía. O que algún día uno de los dos se va a ir. Me gustaría que no se enfadaran tanto. Me gustaría que se quisieran siempre. 

Solo quiero que estemos juntos. Siempre.

Mirada pedagógica:

Durante la infancia, el entorno familiar representa el principal espacio de referencia, protección y seguridad emocional. Cuando un niño o una niña percibe estabilidad en casa, puede construir una base segura desde la que explorar el mundo, desarrollar su identidad y establecer relaciones más sanas con las personas que le rodean. Sin embargo, cuando está expuesto de forma repetida a conflictos intensos o prolongados, aunque no comprenda del todo lo que sucede, puede experimentar ansiedad, inseguridad, culpa o dificultades para gestionar sus emociones. Por eso, es fundamental escuchar su voz y garantizar que no se sienta responsable de los problemas adultos, ofreciéndole siempre mensajes claros de amor, cuidado, protección y estabilidad afectiva.

Martes, 7 de abril

Deseo que jueguen conmigo

A veces tengo ganas de jugar y no encuentro con quién, veo a otras niñas jugando juntas y yo también quiero. Cuando nadie juega conmigo, me siento un poco sola, no sé si es que no quieren o si no se dan cuenta. A mí me gusta cuando alguien me busca para jugar. Cuando jugamos juntas, me río más y me lo paso mejor.

Quiero que jueguen conmigo.

Mirada pedagógica:

Durante la infancia, el juego compartido es mucho más que entretenimiento: es una forma de comunicarse, relacionarse, cooperar y sentirse parte de un grupo. Cuando un niño o una niña desea que otros jueguen con él o con ella, puede estar expresando una necesidad de pertenencia, reconocimiento y conexión. Escuchar este deseo implica entender que jugar con otros es sentirse visto, elegido y tenido en cuenta, y que estos espacios son esenciales para su bienestar emocional, su socialización y su desarrollo integral.